una vez escribí
¨me está costando mucho escribir describiendote porque no encuentro palabras que tengan la valoración importantísima que le quiero poner a las cosas que haces, decís y pensás. nada es suficiente, todo queda muy lejos del impacto real que producen todas esas sensaciones.¨
lo describí fisicamente tantas veces que ya me aburre en sobremanera. no me interesaba demasiado tampoco, nunca me interesó. ese aspecto de su persona no me llamó la atención. no es la primera vez que me pasa, la atracción física no me parece indispensable. como si todas las personas para mi fueran en determinado punto indiferentes hasta que me impactan. no me di cuenta de que tenía los ojos verdes hasta que me miró fijo.
la primera vez que hablamos teóricamente no fue la primera vez, pero fue la primera que me llamó la atención. me vi reflejada en frases o palabras, quizás no porque las utilizaba sino porque lo podría haber hecho, podría haberlas usado, hubiera sido natural. por otro lado, las conclusiones a las que llegaba no me parecían lógicas en mi. no porque no me creyera capaz de llegar a semejante conclusión sino porque simplemente no lo hubiera pensado nunca. nunca hubiera conectado esos dos puntos, la premisa inicial con el fin del razonamiento.
especialmente al principio, hablábamos de temas muy interesantes. no solo por la profundidad sino por que muchos eran tópicos quizás hasta banales pero con giros que no había pensado nunca. creo que me enamoré un poco mas de la vida y de los pequeños placeres. siempre pensé que, a lo largo de mi vida, me enamoré de las sensaciones, de los momentos y no tanto de las personas en si. pero no con este nivel de emoción hacia cierto tipo de cosas que nunca me hubieran llamado la atención en la vida. estaba siempre muy entusiasmado por algo muy insignificante de la existencia. una vez me mandó una nota de voz a las cuatro de la mañana porque estaba pensando en que la forma alargada que tienen las vainillas no tiene sentido si después las van a mojar en algún liquido, porque se rompen. siempre exagerado hasta el infinito, intenso hasta el hartazgo.
“no tiene ni sentido”
“no me lo esperaba en lo absoluto”
“me arruinó la vida”
“me hizo muchísimo daño”
“me parece realmente impresionante”
“maravilloso”
por suerte, nunca llegué a la etapa en la que las cosas que te gustaban del otro te empiezan a molestar. nunca me molestó que hablara hasta cuando nadie habla, como en la mitad de un beso. en otro momento de mi vida me hubiera molestado muchísimo. sufro mucho de vergüenza ajena cuando estoy incomoda en alguna situación y a él nunca le importaba hacerme pasar vergüenza. le hablaba a los mozos, a veces gritaba sin darse cuenta y si yo quizás no lo detenía, se hacía amigos donde sea que estábamos esa noche. en nuestra primera cita me dijo que Cortazar era un pelotudo. fuimos a tomar café a un bar en el que se estaban dando unas lecturas de lo que después descubrimos que era un libro bíblico. nuestro primer beso fue terriblemente horrendo, apropósito. me di cuenta de que usaba el humor como mecanismo de defensa, como yo, pero no me acuerdo si se lo dije.
no me molestaba que muchas cosas que a mi me gustaban a él no, porque me ayudó a aprender. muchas veces me sentí inferior al lado suyo, y eso me hizo mal a un nivel personal. me puse nerviosa casi todas las veces que lo vi. muchas veces me callaba para que de mi boca no salga algo que no me convencía del todo, para no correr ningún riesgo. una vez, volví a mi casa de verlo y pensé seriamente en ignorarlo para siempre, porque sentía que me gustaba tanto que nunca iba a poder estar segura con él, tranquila de que nunca le iba a dejar de interesar. no tenía seguridad de que eso no iba a pasar. es muy estresante dar siempre la mejor versión de uno. no quiero que se malinterprete: nunca fui otra cuando estaba con él. no cambié aspectos de mi personalidad. pero me cuidé mucho en qué decir, qué hacer, qué mostrar y cuándo. creo fervientemente en que esto fue lo peor: no le gusté yo en mi mejor perfil. me faltó mucho para mostrarle, algunos mambos salieron a flote sin mi entero consentimiento pero ya estaba en el juego y la manejé lo mejor que pude, siempre tratando de dar mi mejor esfuerzo.
de un día para el otro, empecé a notar que había algo raro. no hablábamos como antes, no nos decíamos las mismas cosas. hubo cancelaciones y desencuentros, charlas sin rumbo y fotos sin sentido. me molestó estar mucho tiempo en el limbo, en la duda. cuando dudo me carcomo por dentro, me hace daño y me frustro. la inseguridad que manejo me adjudica la culpa de casi todo.
me alegré muchisimo del momento de su vida en el que se encontraba porque nunca pensé que me iba a perjudicar. una mente ocupada no extraña a nadie, y eso lo comprobé en otros momentos de mi vida.
lo que mas me duele es haber confirmado varias de mis teorías. una vez le pregunté si las cosas que me decía las había dicho mucho, porque para mi eran un poco fuertes y yo no soy tan abierta con mis sentimientos. pensé en que había tenido muchos amores fugaces en su vida. esa gente que siente mucho y le dura muy poco. punto para mi.
segundo, siempre me creí menos en ciertos niveles, intelectuales, emocionales, lo que fuera. quise gustarle, quise ser mejor. pensé algo así como que si todo el tiempo estaba tratando de ser algo nunca lo iba a conseguir. no importaba que fuera, la perfección no existe, y si bien nunca busqué la perfección, lo relaciono con la búsqueda eterna de algo que no se puede conseguir. nunca iba a ser suficiente para mi. ¿cual era el limite? ¿estar casados? imposible, porque hasta ahora no creo enteramente en la monogamia y nunca me intereso con él en particular. en definitiva, otro punto para mi, otra predicción cumplida.
el ultimo y el mas importante es que pensé que nunca me iba a cansar de escucharlo hablar. escucharlo con los ojos y mirarlo con la boca, coronando en que ni siquiera me importaba lo que estaba diciendo, yo solo lo miraba y pensaba. no me perdía una palabra de lo que decía pero no me parecía lo esencial en la situación. a veces me decía cosas y necesitaba pensarlo, generalmente porque la afirmación que me había tirado ya la había pensado, o la había charlado con alguien y para mi era nueva. entonces me quedaba callada unos segundos, lo miraba y decía “no sé qué decirte pero algo seguro” y lo miraba mas. pensaba un poco, lo miraba y después cambiaba de tema.
hoy me vomitaste todas las palabras encima, hablaste y hablaste. me aclaraste, me explicaste. te excusaste, me pediste perdón aunque no era necesario, ya que las excusas solo sirven para quien las da. hablaste y te escuché, pero no te miré. miré a algún lado, pero a vos no. y por primera vez, me cansé.
(vía dansfull)
“Lo que duele no es el dolor. Lo que duele es conocer un vivo menos. Borrar su número del móvil. Tener que frenarme cuando la iba a llamar y recordarme a mí mismo que ya no puedo, que un día pude, que lo hice menos de lo que debía y que ya nadie podrá”.
— Risto Mejide
Scarlett Johansson as Natasha Romanoff
AVENGERS: ENDGAME (2019) • dir. Joe & Anthony Russo
(vía buhodelmanicomnio)